Desgaste
Una máquina con un mantenimiento deficiente nunca rendirá al máximo. En una evisceradora, por ejemplo, una sola unidad que no funcione correctamente ya tiene consecuencias enormes. Aunque solo una de cada 16, 20 o 24 unidades no rinda como debería, el impacto tanto en la propia máquina como en los procesos posteriores es inmediato y cuantificable. Lo mismo ocurre con los equipos de corte. Las cuchillas desgastadas o dañadas reducen la precisión, lo que da lugar a una calidad y un peso del producto irregulares. En muchos mercados, los productos avícolas deben cumplir unos requisitos mínimos de peso. Los productos que no alcanzan este umbral no pueden venderse, mientras que el exceso de peso supone regalar un producto valioso. Por eso son esenciales unos sistemas de corte y pesaje precisos, que funcionen de forma continua con un rendimiento lo más cercano posible al 100 %.